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Cuida tus mochilas, bolsos y accesorios para que te acompañen por más tiempo. Sigue estos consejos prácticos:
Evita sobrecargar tu mochila o bolso. Distribuir bien el peso no solo mejora tu comodidad, también protege las costuras y mantiene la forma del producto. Usa los compartimentos internos y no fuerces los espacios.
Cuando no los estés usando, guárdalos en un lugar seco y ventilado, sin apilarlos con peso encima. Así evitarás deformaciones. Procura no dejarlos expuestos al sol directo durante muchas horas, ya que puede afectar el color de los materiales.
Para limpiar tus productos, utiliza un paño suave ligeramente húmedo con agua y jabón neutro. Evita sumergirlos en agua o usar productos abrasivos, disolventes o lavadoras. Un cuidado suave mantiene el acabado y prolonga su vida útil.
Aunque parezca un detalle menor, levantar tus bolsos o mochilas desde un solo asa puede dañar su estructura con el tiempo. Siempre que puedas, sujétalos con ambas manos o por zonas reforzadas. Esto ayuda a evitar roturas innecesarias.
Si una cremallera no se desliza fácilmente, detente y revisa. Puede haber un objeto bloqueando el paso. Forzar el cierre puede dañar tanto la cremallera como la tela. Lo mismo ocurre con las hebillas: asegúrate de alinearlas correctamente antes de cerrar.
Cuando termines de usarlos, cierra cremalleras, broches y hebillas. Así conservan mejor su forma original y se protegen los elementos de ajuste. Un pequeño gesto que hace una gran diferencia en su durabilidad.